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Mitos y verdades sobre los envases biodegradables 

El uso de envases biodegradables está en crecimiento y, a medida que se desarrolla, se crean mitos y confusiones. 

Por: Claudia Parés

Envases Biodegradables

  Se estima que el 40% de todo el plástico que se genera al año en el planeta es para packaging. Según el Conicet, una persona produce alrededor de 55 kilogramos cada año en la Argentina.

Foto: Nelvima

En los últimos años, palabras como “biodegradable”, “sustentable”, “eco friendly” pasaron a un primer plano. La crisis ambiental ha obligado a todos los sectores y las industrias a buscar alternativas para minimizar su impacto negativo en el medio ambiente; por eso, el uso de esas palabras es cada vez más frecuente, aunque no siempre se utilizan correctamente. Estos términos utilizados indiscriminadamente generan un agotamiento en su acepción inicial: por lo visto, hoy todo es sustentable y se escucha tanto que hasta parece “puro marketing”.

El uso de envases biodegradables está en crecimiento, pero como la mayoría de los consumidores no están tan informados al respecto, es normal que se creen mitos y confusiones a partir de su uso, procedencia, biodegradabilidad, etc. Que los consumidores entiendan lo básico y puedan diferenciar algunos conceptos es fundamental para que realmente se pueda minimizar el impacto ambiental y así generar un cambio.

Image by elizabeth lies
Biodegradable INFOGRAFÍA (CP)

La ventaja de los envases biodegradables es que no generan residuos, y que contribuyen y continúan el ciclo vital. 

Infografía: CP

#1

El plástico no es degradable  

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Parcialmente verdadero

Los plásticos se pueden clasificar en tres grandes categorías según su composición: convencionales, convencionales con un toque verde y biodegradables. Los plásticos convencionales están fabricados a partir de materias primas no renovables —como el petróleo— y no son biodegradables. Los plásticos convencionales con un “toque verde” son fabricados a partir de materias no renovables a los que se les añade algún aditivo que les ayuda a degradarse; pero como no terminan de descomponerse completamente, terminan sumándose al mundo de los microplásticos. Dentro de este grupo se encuentran los plásticos oxo-degradables, que se utilizan principalmente para bolsas, normalmente llevan el símbolo d2W. Por último, los plásticos biodegradables están fabricados a partir de materias primas renovables, como el maíz, la yuca, las patatas o el trigo. Estos plásticos sí pueden biodegradarse y, por lo tanto, transformarse en elementos químicos naturales y reintegrarse al ciclo natural de carbono.

 

Sin embargo, los plásticos biodegradables no son la mejor alternativa para cuidar al planeta, pues requieren condiciones muy específicas para su descomposición y muchas veces —a pesar de que son denominados biodegradables— terminan parando en el océano y contaminando más el planeta. 


Fuente: Toresano, P. y Gómez Soria F. (2019). Vivir sin plástico. Zenith

Un producto o envase es biodegradable cuando tiene la propiedad de desintegrarse y descomponerse por la acción de microorganismos que se encuentran en la naturaleza —como hongos, bacterias y algas—, y convertirse en CO2, agua y biomasa. Aunque cualquier elemento de origen orgánico es, en teoría, biodegradable, el tiempo de biodegradación puede variar mucho en función de la composición del material y de las condiciones del entorno. 

 

En cambio, el compostaje es un proceso de transformación de materiales fermentables en compost, que permite enriquecer los suelos mejorando su fertilidad. Se trata de realizar una biodegradación aeróbica —en presencia de oxígeno— en condiciones determinadas. Existen dos principales tipos de compostaje: el compostaje doméstico, que puede realizarse por un particular en condiciones poco o nada controladas; y el compostaje industrial, que se realiza en plataformas destinadas a tal fin y bajo condiciones controladas.

 

Fuente: NaturePlast

#2

Biodegradable y compostable son sinónimos

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Falso

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El compost es un abono natural rico en nutrientes de fácil absorción que se utiliza como fertilizante de suelos.

Foto: Sol Leguizamón

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La Ciudad de Buenos Aires apuesta por el compostaje industrial y doméstico

Por: Sol Leguizamón

#3

Sin ayuda de regulaciones impuestas no se puede impulsar un cambio significativo

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Verdadero

El cambio es lento pero tiene que ir de la mano de regulaciones legales. En Argentina hay apenas pocos proyectos de leyes que se centran en los envases biodegradables y el uso del plástico, por eso hay tanto desconocimiento por parte de la población. Al tomar como ejemplo a Europa, México e incluso Chile, se puede ver un mercado mucho más desarrollado, en parte, gracias a las leyes que existen desde hace algunos años. Entre  las regulaciones que existen y ayudan a impulsar este cambio está la Ley de plásticos de un solo uso, vigente en la Unión Europea y en países como México y Chile, pero que en Argentina sigue siendo un proyecto de ley. También existen regulaciones en cuanto a la responsabilidad extendida del productor —en Chile y en Europa— que tienen como objetivo disminuir la generación de residuos y fomentar su reutilización y reciclaje. 

 

Mientras que las empresas más pequeñas pueden adaptarse o incluso querer innovar antes de que aparezcan estas regulaciones, las empresas más grandes suelen atenerse estrictamente a las leyes y hacer lo mínimo posible para cumplirlas.  Por esta razón, las regulaciones son fundamentales para el desarrollo y crecimiento de este cambio. 

Fuentes: Entrevista a Alberto Contardo-Sfeir | Biblioteca del Congreso Nacional de Chile | Diputados Argentina.

Muchas personas asocian la palabra biodegradable a envases ligeros, de poca resistencia y de baja calidad. Hoy en día existen envases biodegradables que permiten la manipulación, transporte y conservación de los alimentos. En los últimos años se han llevado a cabo muchas investigaciones para desarrollar envases biodegradables activos como alternativa al uso de plásticos. Según estudios del CONICET, muchos de los envases biodegradables son envases activos; es decir, un envase que mejora la seguridad alimentaria, preserva la calidad de los alimentos y prolonga su vida útil. 

 

Por ejemplo, el proyecto YPACK —enfocado en la creación de empaques sustentables y financiado por la Unión Europea— descubrió que incorporar óxido de zinc y aceite esencial de orégano ayuda a que los papeles ecológicos protejan contra la contaminación bacteriana en los envases para alimentos. Esto podría aumentar el tiempo de conservación de productos frescos como la carne, la fruta, los vegetales y la pasta fresca, de acuerdo con información del Servicio de Información Comunitario sobre Investigación y Desarrollo (CORDIS).

Fuente: The Food Tech | CONICET.

#4

Los envases biodegradables no mantienen bien los alimentos 

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Falso

#5

Todos los envases biodegradables se descomponen fácilmente

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Parcialmente verdadero

El hecho de que sean biodegradables implica que necesitan de condiciones determinadas para poder descomponerse. En principio, todos los envases biodegradables podrían o deberían descomponerse; sin embargo, en muchas ocasiones no se someten a las condiciones necesarias para que su descomposición se complete. Los envases biodegradables están compuestos por distintos materiales y cada uno de ellos se descomponen a un ritmo y tiempo diferente, debe ser un proceso cuidado y controlado. 

 

Por eso, por más que existan muchos envases biodegradables, si los consumidores no están informados y si no se cuida el proceso de biodegradación, la descomposición no es efectiva y no se cumple el propósito de estos envases.

Fuentes: Entrevista a Alberto Contardo-Sfeir 

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Alberto Contardo-Sfeir: “Mientras más gente consuma por delivery, más es nuestra necesidad de un empaque biodegradable”

Por: Sol Pellegrino

Los envases biodegradables tienen un ciclo circular y no lineal; es decir, que a diferencia de otros envases, no se botan después de su uso sino que se descomponen y se reintegran al ambiente. Si bien los envases biodegradables se podrían reutilizar, no es lo recomendable, pues como están en contacto con alimentos y son materia prima renovable pueden empezar a descomponerse una vez cumplido su uso. Este tipo de envases es ideal para el contexto actual, en el que el delivery y el take away aumentó un 250% según cifras de Shippify. Así, pueden utilizarse una vez, cumplir su propósito y reintegrarse al ciclo natural del carbono.  

 

Fuentes: Entrevista a Alberto Contardo-Sfeir | Protocolo Global sobre Sustentabilidad del Packaging 2.0 

#6

Los envases biodegradables no se pueden reutilizar

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Parcialmente verdadero

#7

Los envases biodegradables son difíciles de reconocer o conseguir

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Parcialmente falso

Hoy en día, muchas empresas etiquetan sus envases como “sustentables” o “biodegradables” aprovechándose de la ignorancia de los consumidores; y en muchos casos, que un envase diga “hecho con plástico reciclado” o con “material biodegradable” no garantiza que todo el envase se pueda descomponer. Lo biodegradable y sustentable se ha convertido también en una herramienta del marketing. Sin embargo, existen certificaciones que facilitan la identificación de los envases biodegradables y sustentables, es cuestión de conocerlas y estar atentos a ellas. Una de las más conocidas es la  certificación del Consejo de Administración Forestal —certificación FSC por sus siglas en inglés— que demuestra que el producto cumple con los estándares sociales y ambientales más elevados del mercado y le asegura al consumidor que el producto fue elaborado bajo prácticas sustentables. Casi todas las certificaciones que existen son internacionales, lo que facilita la identificación de los envases biodegradables a nivel global. 

Fuentes: Entrevista a Omar Bravo | Consejo de Administración Forestal.

Como todo sector en pleno desarrollo, los costos de producción son elevados hasta que se empieza a masificar y, por lo tanto, disminuye su precio. Esta es la principal razón por la que las grandes empresas del mundo se resisten lo más que pueden al cambio, pero mientras se fomenta la conciencia responsable de los consumidores, los envases biodegradables y compostables se convertirán en un valor agregado. Los emprendimientos que impulsan este gran cambio coinciden en que lo más difícil de todo el proceso es la importación de la materia prima para la elaboración de los productos, la cual implica tiempo y dinero. 

 

Sin embargo, si se fomenta el mercado y se impulsa con regulaciones, pueden aparecer más fábricas locales, importar más materia prima en menos viajes, vender más productos y como resultado, el costo de los envases biodegradables disminuiría hasta ser más rentable. 

 

Fuentes: Entrevistas a Qhantati Sustentable, Nutcreatives, Ciclo Verde Rosario, Empaque Sustentable.

#8

Los envases biodegradables son mucho más costosos

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Verdadero, pero... 

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