Alberto Contardo-Sfeir: “Mientras más gente consuma por delivery, más es nuestra necesidad de un empaque biodegradable”
El co fundador de la empresa chilena Empaque Sustentable, Alberto Contardo-Sfeir, le hace frente al problema de los residuos de la industria de los alimentos con una propuesta biodegradable.
Por: Sol Pellegrino

Alberto Contardo-Sfeir es un emprendedor y co-fundador del emprendimiento Empaque Sustentable. Trabajando en China conoció la realidad de los desechos de las industrias y su impacto ambiental. Junto a otros socios, decidieron crear Empaque Sustentable, un emprendimiento chileno que vende productos sustentables y biodegradables a empresas en la industria de alimentos y retail. Con materiales 100% biodegradables y provenientes del bagazo de azúcar, ácido poliláctico y papel certificado, su objetivo es desarrollar productos que tengan impacto medioambiental, social y mejores hábitos de consumo.

Foto: Alberto Contardo - Sfeir
¿Cómo empezó la idea de Empaque Sustentable y qué hizo darte cuenta de que hacía falta este emprendimiento?
En el año 2015 yo vivía en Shanghai, China, y trabajaba con una organización que se llama Ideo. En el contexto de esta colaboración tuvimos que intentar eliminar un problema que tenía una empresa de delivery china más grande del mundo en ese momento. Una empresa que entregaba más de cinco millones de envíos al día. Nos dimos cuenta que la cantidad de desechos que se generaban en una ocasión de consumo domiciliaria es mayor incluso a la cantidad de desechos que se genera en una ocasión de consumo en el local. Para complementar esta experiencia, tuvimos que ir a una de las plantas de tratamiento de desechos en Shanghai y fue una visión distópica de la cantidad de basura que se puede generar en un centro urbano. Fueron imágenes que me explotaron la cabeza. En 2017 me contacto con mi co-fundador, Beltrán Franziani, y él me cuenta cómo está en Chile el nuevo marco legal que se ha desarrollado en los últimos cinco años. Nos dimos cuenta que nuestra propuesta de valor tenía un fit y es así como nació Empaque Sustentable desde mi historia personal.
En cuanto a sus consumidores, ¿cuán grande es su alcance?
Hoy en día nosotros nos enfocamos en el mundo de los alimentos, porque el marco legal en Chile está muy apuntado al mundo de los alimentos, principalmente a partir de la Ley de Plásticos de Uso Único. Nuestro negocio crece a partir de la ley y a partir del desarrollo de este mercado. Mientras más gente consuma por delivery, como Uber Eats, Rappi, o Glovo, mayor es nuestra necesidad de un empaque biodegradable, porque más basura queda en la casa de los clientes.
¿Quiénes son sus principales consumidores? ¿Tienden hacia lo sustentable?
Hay distintos tipos de clientes, los podríamos agrupar por tamaño de corporación o empresa. A las empresas más grandes este es un cambio que les cuesta más. Desde el punto de vista de costo y cambio, ocupar una materia prima biodegradable y considerar el proceso de recolección del residuo y luego la degradación en un sistema de compostaje, eso te lleva los costos de la operación al cielo. Para empresas grandes asumir ese costo no es solo un tema financiero sino también la reingeniería de procesos. Las empresas más grandes son las que se ajustan estrictamente a la ley en el sentido de que van a invertir la menor cantidad de dinero posible en cumplir la ley, por todos estos costos que tiene este cambio. Las empresas medianas o pequeñas son todo lo contrario: la capacidad de innovar y hacer cambios es más sencilla y menos costosa. En las PyMES o emprendedores el tema es distinto porque vienen con la sustentabilidad como parte de su identidad y como propuesta de valor.
¿De qué están hechos los productos que venden?
En primer lugar, usamos el ácido poliláctico. Es un polímero que se produce a partir de una molécula de la dextrosa, de vegetales o frutas o también usamos PLA de maíz. Nosotros utilizamos la materia prima de un proveedor americano que usa principalmente maíz. Optamos por una multinacional americana que tiene sus suministros patentados y al mismo tiempo nos permite garantizar la estabilidad de los suministros. Trabajamos también con el bagazo de la caña de azúcar, que es el residuo industrial de la caña de azúcar, con el que se hace una pulpa y se moldea. El tercer material es papel. Utilizamos papel certificado, PEFC, y un papel con una eco barrera compostable, que permite que el producto se pueda reciclar con el papel o compostarse.
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¿Los productos se pueden reutilizar? ¿Cuál sería su vida útil?
Como está en contacto con alimentos y son materia prima renovable, la caña de azúcar, por ejemplo, es porosa y absorbe humedad. Al absorber humedad, independientemente de perder su funcionalidad, hay una transferencia de un elemento orgánico sobre otro y puede producirse algún tipo de descomposición y afectarse en el fondo la inocuidad del producto. En este tipo de materiales nosotros no podemos incentivar la reutilización y decir que son reutilizables por una cuestión de salud. Técnicamente uno puede reutilizarlo y varias veces antes de que se afecte su rigidez, por ejemplo, pero como nosotros no podemos controlar si se va a lavar correctamente para luego reutilizarlo nosotros no podemos incentivar la reutilización.
¿Cómo es el proceso de biodegradación?
El papel y la caña de azúcar están certificados para compostaje doméstico, es decir, que se pueden degradar en un compost doméstico en un espacio y tiempo de hasta un año, en 52 semanas. El PLA se composta de manera industrial, en un compost que puede ser una pila de compost, unas pilas de tierra, que ahí debería degradarse en 180 días. Lógicamente, el resultado del proceso biológico de degradación no tiene que ser tóxico, tiene que ser una fragmentación menor a dos milímetros, y otros aspectos técnicos. La biodegradación se da en casi todos los elementos materiales orgánicos, pero a nosotros nos interesa el tiempo: queremos que se degraden dentro de un tiempo que podamos controlar y administrar.
¿Qué se recomienda hacer con los materiales biodegradables?
Nosotros no incentivamos el compostaje doméstico en nuestra empresa, creemos que la verdadera solución es que llegue el camión de la basura a buscar lo orgánico. Lo hacemos porque hay personas que lo tienen, entonces tenemos productos que cumplen con esa característica. El compostaje doméstico no lo recomendamos por dos razones. Porque para compostar en tu casa se necesita una compostera, tiempo y espacio, que no a todas las familias les sobra alguno de estos. Lo segundo es que los elementos que se compostan domésticamente, como hay ciclos de degradación que no son simétricos, no siguen la misma línea del tiempo, el compost se puede tapar.

¿Dónde las personas cambian? Cuando les dices el precio. Todas las reuniones comienzan igual y muchas reuniones mueren en el precio.
¿Cómo se compite con los productos de plástico?
El precio es la variable, porque en cualquier tipo de reunión que tenemos con algún cliente, desde un supermercado a un Starbucks, nosotros vamos con la bandera de nuestra propuesta de valor. Todo el mundo está muy emocionado con el tema de sustentabilidad y cambio climático, porque verdaderamente nadie quiere contaminar y está de acuerdo con eso. ¿Dónde las personas cambian? Cuando les dices el precio. Todas las reuniones comienzan igual y muchas reuniones mueren en el precio. Ahí el plástico compite muy fuerte. En Chile, un bowl de papel Kraft con una barrera compostable versus un bowl de polipapel hoy está costando cinco veces más. Entonces, para contrarrestarlo, una PYME o una empresa más pequeña hace un esfuerzo y tiene una relación más directa con su consumidor, por ende sus consumidores les creen que por el precio va a ser mejor.
¿Cómo se ven a futuro?
Para nosotros son dos objetivos. Primero una internalización, que para eso estamos trabajando con distintos fondos, aceleradoras y conectando a partir de esos estadios. Después queremos migrar a otras industrias, a la agroindustria y el consumo masivo, porque ahí hay un espacio enorme para aportar con este tipo de materiales.







