La Ciudad de Buenos Aires apuesta por el compostaje industrial y doméstico
Hay tres Centros de Compostaje en la Ciudad de Buenos Aires ubicados en Palermo, Chacarita y Villa Soldati. Aquí llegan los restos verdes de los parques y plazas de la Ciudad, y los residuos domésticos. Clara Muzzio, ministra de Espacio Público e Higiene Urbana de Buenos Aires, afirma que la Ciudad trata diariamente 610 toneladas de restos orgánicos.
Por: Sol Leguizamón


La Ciudad cuenta con un sistema de gestión de orgánicos que busca convertir estos materiales en compost. Estos restos representan el 24% de los residuos gestionados y son el principal componente de generación de gases de efecto invernadero, los cuales contribuyen al calentamiento global. Foto: Claudia Parés
A mitad de cuadra de la desolada calle Belisario Roldán llama la atención un cartel que indica “Compostera Comunitaria de la Ciudad”. En la entrada destacan cuatro contenedores donde aún pueden distinguirse trozos de flores, cáscaras de naranjas, ramas, hojas y tierra. “A esta todavía le falta”, comenta Lucas Tallarico, empleado del centro, mientras sumerge su mano en la tierra. “Pero las de atrás ya casi están para la pila”.

Foto: Claudia Parés

Foto: Sol Leguizamón

Foto: Sol Leguizamón

Foto: Claudia Parés
La técnica del compostaje tiene un balance positivo para el medio ambiente porque reduce la cantidad de residuos enterrados en rellenos sanitarios, cierra el ciclo de la materia orgánica al favorecer su regreso al suelo, y obtiene un abono de elevada calidad para los suelos, sin ningún producto químico. Foto: Claudia Parés, Sol Leguizamón
Este es uno de los tres Centros de Compostaje que hay en Buenos Aires, ubicados en Palermo, Chacarita y Villa Soldati. El espacio está atravesado por un camino sinuoso que recorre dunas de espesores variados y colores terrenales.
El compost es un abono natural rico en nutrientes de fácil absorción, usado como fertilizante de suelos. En este caso, es aprovechado para el mantenimiento y cuidado de los espacios públicos. Este centro es solo una parte de los más de 8 mil metros cuadrados dedicados a la valorización de 600 toneladas mensuales de los restos verdes. Roberto Tallarico, responsable de los tres centros, explica que el compostaje es un proceso de transformación de la materia orgánica, "bio oxidativo" —es decir, que intervienen microorganismos— de forma controlada, porque siempre deben estar en su punto óptimo los parámetros de temperatura, humedad, PH y conductividad eléctrica.
Llama la atención que algunas de las pilas aún contienen ramas gruesas parecidas al bambú, ovillos de raíces, y hojas otoñales casi enteras. Mientras que otras parecen hechas de tierra oscura pulverizada. Cada pila está coronada por un número. “Cuanto más antiguo es el número, más vieja es la pila. Las últimas ya pasaron los cinco meses, pero falta que pasen por una demoledora para tener material más fino”, explica el empleado del centro e hijo de Roberto Tallarico. Después, el compost es devuelto al lugar de donde salió gran parte del material verde: restos forestales de parques y plazas.

Foto: Claudia Parés

Foto: Sol Leguizamón
Normalmente las pilas en el compostaje industrial suelen ser de entre 20 y 100 metros, “pero por un tema de espacio la hacemos de 15 metros, es una planta más demostrativa”, explica el responsable de los tres centros.
Clara Muzzio, ministra de Espacio Público e Higiene Urbana de Buenos Aires, advierte que, desde el 18 de septiembre de este año, fueron instaladas composteras en todas las comunas para que los vecinos acerquen restos de cáscara de frutas, verduras, panificados, conservas, yerba, borra de café, saquitos de té e infusiones, restos de plantas, flores, pasto, hojas secas y cáscaras de huevo. Estos residuos son procesados, primero, en el Centro de Reciclaje de la Ciudad y, luego, sumados a los restos verdes de plazas y parques transformados en los Centros de Compostaje. “En total, la Ciudad trata, por día, 610 toneladas de restos orgánicos”, afirma la ministra.
Lucas Tallarico moldea sus manos en forma de cuenca, las arrastra por la superficie áspera de una pila, y las rebosa de un material color café pinchado por ramas irregulares y recortes de tallos. Así, nos muestra que el armado de pilas, que es la etapa mesófila y el primer paso en la producción del compost industrial, contiene tanto materiales secos, como verdes. Cuando los montículos de material orgánico ya están armados, son introducidos artificialmente las bacterias y microorganismos que aceleran el proceso de descomposición. Si el compost es tibio al tacto, significa que ya entró en la segunda etapa de producción: la termófila. Aumentar la temperatura sirve para matar cualquier agente biológico que pueda dañar el compost. Después de volver a temperatura ambiente, los empleados chequean que el poder germinativo del compost llegue a un 80%. “Si hay un material al que le cuesta degradarse, vuelve a la pila. Nada orgánico se descarta”, afirma Roberto Tallarico, experto en el manejo de residuos orgánicos a gran escala.


Los materiales secos y los verdes son necesarios para el armado de las pilas porque contienen nitrógeno, con el que los empleados del centro componen el carbono nitrógeno, imprescindible para iniciar el proceso de compostaje.
Foto: Claudia Parés
Uno pensaría que en un terreno de 1500 metros cuadrados, rodeado de pirámides de residuos orgánicos, con una capacidad de tratamiento de 10 toneladas diarias, el olor sería insoportable. Sin embargo, el lugar huele a tierra húmeda. Esto es así, porque durante todo el procedimiento de descomposición la materia está oxigenada, lo cual indica que es un proceso aeróbico. “Es importante hacer volteos periódicos para que corra el oxígeno y que no sea un proceso anaeróbico, en donde son generados gases de efecto invernadero y malos olores”, aclara Roberto Tallarico.
En el otro extremo del centro, pasando la última pila de compost, hay una huerta. Resuena un tintineo de carteles metálicos. Sobre su superficie plateada impoluta están grabados nombres de vegetales. “La gente se pregunta qué hago con el compost. Esta es una huerta a modo de demostración e incentivo”, enseña el empleado del centro.
El 40% de los residuos producidos en un hogar son orgánicos. El compostaje doméstico es clave para gestionarlos correctamente y evitar la contaminación de suelos, aguas superficiales y subterráneas, polución atmosférica, transmisión de enfermedades infecciosas, disminución de calidad de vida, entre otras. Son aptos para compostar solo los restos de cocina provenientes de la preparación de alimentos, como hojas verdes, hortalizas y cereales. A diferencia del compostaje industrial, no levanta temperaturas suficientemente altas para eliminar patógenos, porque la masa que procesa es mucho menor. Por lo tanto, la materia no está completamente sanitizada.

Los pasos para compostar.
Fuente: Red de Compostaje.
Elaboración: Sol Pellegrino.
Las dudas más comunes sobre el compostaje doméstico.
Fuente: Red de Compostaje.
Edición: Sol Leguizamón.
Cada vez son más los interesados en la producción del compost tanto industrial como doméstico. Junto a la instalación de composteras en todas las comunas, la Ciudad realizó talleres para concientizar sobre la importancia del compostaje en la reducción de rellenos sanitarios y en la aplicación de la economía circular.


Los rellenos sanitarios son terrenos amplios lejos de las ciudades donde comúnmente es almacenada la basura. Algunas de las consecuencias de su mal manejo son la contaminación de aguas superficiales y subterráneas, la liberación de gas metano, la contaminación del aire y efectos negativos en la fertilidad del suelo.
Foto: Pinterest.
